Nuestra virtud más grande como seres humanos. ¿O como personas racionales? Tú decides

¿Te has preguntado que es lo que nos hace seres humanos? ¿Tienes curiosidad acerca de cual puede ser la virtud más grande que poseemos? Espero que cuando leas esto puedas responder tus preguntas, pues mi intención es ayudar y escribir aquí acerca de lo que pienso.

Somos seres humanos. Construimos, derribamos. Plantamos, arrancamos. ¿Raro, no? No tanto. 

Fuimos hechos para esto. Es el sentido de nuestras vidas. Es más, es la esencia del ser humano. Solo nos tenemos que adaptar para poder descifrarlo y poder adaptarnos, pero no es nada anormal, o al menos para mí.

En estos días me he preguntado esto: ¿Por qué será que somos tan capaces de destruir algo muy significativo para nosotros?  Será acaso que no nos damos cuenta en el instante de lo que hacemos o decimos. Tal vez que no vemos más allá de lo que pensamos. Muchos tenemos una gran desventaja, y es que muchas veces actuamos  y hablamos sin pensar en las consecuencias que puede llegar a tener sobre nosotros, sin importar si son físicas o emocionales. Para nuestra fortuna, esto tiene un nombre: Impulsividad.

Es un gran mal que afecta a todas las personas, solo que algunas si saben como plantarle cara sin tener que enfrentar las consecuencias en el futuro. Y esto es algo más que importante, puesto que nos ayuda a evitar mil y un problemas. Nos podemos referir a esta cualidad de varias formas, pero la que yo prefiero es conocida como prudencia. Es una virtud que nos hace pensar mas de dos veces acerca de lo que estamos a punto de hacer o decir, y si todos en el mundo la tuviéramos, sería, probablemente, un mundo perfecto.

¿Qué si no? Bueno, es confuso, porque la prudencia nos hace razonar pensando en las futuras consecuencias de lo que hacemos o decimos. Pero también el que peca de prudente no sabe que puede suceder. Voy a decir esto: El ser humano aprende a ser prudente a partir de sus errores, pero si no los cometemos ¿qué? Nunca sabríamos que hacer o decir en ciertas circunstancias, y además, un mundo sin errores… no es tan bueno como se oye. A lo largo de la historia, se han cometido incontables errores, pero recordemos que algunos de ellos fueron esenciales (no voy a dar una lista porque ese no es mi punto). Aunque algunos quedaron marcados en la historia como errores fatales, se vieron envueltos en un rol decisivo para la sociedad.

No se confundan. El ser humano necesita cometer errores para poder sobrevivir en sociedad. Aunque algunos cuestan mucho más caro que otros, siempre vamos a ver el mismo desarrollo en todos. Si bien, un error solo se comete UNA vez. Si hace dos veces o más, ya es una decisión.

Quiero volver al principio de nuevo. ¿Por qué será que somos capaces de destruir cosas demasiado 
importantes para nosotros? ¿Por qué se nos fue dada la capacidad de poder destruir en las mismas cantidades que de crear? ¿Qué es en lo que nos convierten estas capacidades? Puede que lo sepamos, o puede que no. El hombre es ambicioso, es insaciable respecto a lo que quiere. No somos divinidades para poder reconstruir al ciento por ciento todo lo que dañamos, pero tenemos una gran ventaja que muchos no vemos: el poder pedir perdón.

Cuando hablaba con un profesor y un amigo, mi profesor dijo algo que quedó grabado en mi mente, y cada vez que me equivoco con alguien, sus palabras aparecen en mis pensamientos. Cito textualmente a mi profesor: “Yo he visto que mucha gente dice perdón por cosas mínimas. Cuando choca con alguien, cuando no hablan o escuchan. Incluso cuando juegan fútbol o cualquier deporte piden perdón por un error. Perdón es una palabra sagrada. Solo se le dice a Dios, a papá, a mamá o a una persona a la que se le haya lastimado profundamente”. Y la verdad es que tiene cada una de esas palabras es tan cierta. Pedir perdón es un proceso muy difícil. Tanto como para el que lo pide como para la persona que lo recibe.

En la vida somos capaces de dañar a muchas personas, y cuando lastimamos a alguien muy importante para nosotros, el pedir perdón nos causa un nudo en la garganta, porque en el fondo de nuestros sentimientos sabemos lo que hicimos, y aunque no sintamos el mismo dolor que la persona lastimada, podemos sentir una desilusión o decepción. Esto “empeora” las cosas.

El poder pedir perdón, y poder dar perdón, son las cualidades mas hermosas que tenemos como seres humanos. Para mi van de la mano con la cualidad de poder razonar acerca de todo lo que hacemos. Y esto es lo mejor de la vida. Es un consuelo inmenso. El poder saber que a pesar de todo lo que hacemos, hay una vía de escape para el corazón y el alma, que se llama perdón. Puede que sea muy redundante en esto, pero hasta ahora me he dado cuenta de muchas cosas, y pienso publicarlas aquí.
El ser humano fue dotado con sentimientos, lo cual nos hace seres más que sensibles. Claro que los niveles sentimentales de unos son más elevados que los de otros, pero al final estamos hechos de la misma manera. Pedir perdón es una virtud respetable, pero el perdonar es un don que hace única a mucha gente.


Bueno amigos, dejo esto hasta aquí, los veré en la próxima publicación. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Halloween vs Navidad. Round 1: Presentando a Halloween.

Una entrevista con el Santo Oficio. Capítulo 2, segunda parte: Inquisición en América