El gran reto de la vida
Hoy, puede no ser un
día cualquiera. Debemos aprender que hay dos tipos de días en la vida: los
normales y los extraordinarios.
Estos días los hacemos nosotros,
con nuestra actitud, nuestra voluntad, nuestra confianza en poder superarnos
para lograr nuestras metas y objetivos.
Sería bueno que nos
fijásemos en la vida como un reto, al que tenemos la oportunidad de responder
día a día.
Yo me basé en ese pensamiento para este discurso.
La vida requiere de fuerza, sobre todo mental, ya que se nos presentarán situaciones que solo con una buena disposición lograremos superarlas.
Nosotros, cada uno de nosotros somos conscientes de lo que
podemos lograr, y hay gente que también lo sabe, y tratará de destruir nuestras
ilusiones, nuestros sueños y nuestra capacidad de saber que somos capaces de ir
más allá de lo que queremos. Me atrevería a decir que la herramienta más
utilizada para desmotivarnos es el miedo, el cual, hace casa en nuestra
imaginación si le dejamos crecer.
Soy joven, sí, pero he observado a mi alrededor, y me he dado cuenta que nadie
golpea tan fuerte y tan disparejo como la vida. Ah la vida; muchos nos dicen
que la disfrutemos porque solo hay una, y sí, tienen razón, pero no por eso
vamos a ser imprudentes en nuestra manera de pensar y actuar. La vida es el
proceso de aprendizaje más largo que podamos tener, y será decisión de cada uno
el método que se emplee. Así de simple.
La vida, toda la vida,
es cuestión de coraje, valentía y atrevimiento ya que sin ninguna de estas tres
lograremos algo, aunque hay que saber controlarlas, desde luego. Una decisión
por más pequeña que sea puede alterar nuestros pensamientos, ya sea
arrepintiéndonos de haberlo hecho o no, sin embargo, todo sigue su curso, y no
podemos hacer nada para cambiarlo o evitarlo una vez empezado su camino, aunque
podemos prepararnos para saber sobrellevarlo.
Yo me he preguntado, no sé ustedes, cuando será el día que la
valentía se aparte de mí, cuando el coraje huya y el atrevimiento se esconda
con la timidez, cuando ya no sea capaz de luchar. El día que tenga al miedo en
la piel, el grito de auxilio en cada parte de mi cuerpo. Pero estoy más que seguro que ese día no es
hoy, y que tardará muchos años en llegar, para que estemos preparados para el
momento adecuado.
Pero eso no importa porque yo sé que todos nosotros seremos
los forjadores de nuestro futuro, seremos los valientes que tomemos la pluma y
la tinta y escribamos cada página, una por una, de nuestra vida, borrando
errores, adversidades y miedos, porque cada uno de nosotros es un luchador.
Haremos que el miedo huya de nosotros, porque si somos conocedores de lo que
valemos y de lo que somos capaces, lograremos cada cosa, por más mínima que
sea, y miraremos atrás con expresión de victoria, y seguiremos adelante
pensando que lo que nos espera será mucho mejor que lo que imaginamos, pero
siempre confiados en que lo lograremos, y así ser capaces de ayudar a los demás
a caminar seguros de sí mismos hasta que les llegue el momento de demostrar su
valentía ante la vida.
Yo me despido con esto: “El ayer es un recuerdo, el futuro es un sueño, pero el hoy
es un obsequio"- Anónimo
Diego Morales
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